viernes, 17 de agosto de 2007

Llegando a Paris...

Salí de Montevideo a las 14:00 muy ansiosa.

El viaje estuvo bien, tuve tanta suerte que me toco un lugar con dos asientos libres al lado... y me estaba afilando para dormir re cómoda cuando la azafata, sin decir agua va, me encajo a una gorda en uno de los asientos. Estuve puteando por lo bajo y deseando que la gorda sintiera mi mala onda pero la mina impertérrita.

Entonces me acosté ocupando mi asiento y el de al lado, con la puntita de mis pies contra la gorda que, pese a todo, estaba decidida a quedarse. Al final me calenté y decidí levantarme. Fui al baño a lavarme la cara y a la vuelta oh sorpresa: la gorda había desaparecido como había llegado. Al fin tenía espacio para dormir en paz y aunque lo intenté ya estaba desvelada...

Llegamos a Madrid a las 7 a.m., luego de un viaje bastante movidito por turbulencias. El pasaje por la tan temida aduana española del Aeropuerto de Barajas fue un chiste, se ve que estaban de franquicias porque entramos todos como por un tubo. Me sorprendió pila al llegar el montón de bolitas y otras yerbas que esperaban a sus familiares. Era increíble, ni un solo gallego todos sudacas.

Ahí fui al mostrador de la aerolínea que me llevaba a Paris: Air Europa. Hice el check in y cometí el entupido error de no asegurarme de que la maldita valija fuera embarcada, me confié a mi suerte y la cagué.

Estuve adentro de Barajas mil horas, hasta las 12:30. Miré revistas, hablé con personas y niños, tome agua y me comí un bocata de jamón serrano. Al fin llegó la hora de subir al avión para Paris y en la cola me puse a hablar con unas nenitas francesas. Mi suerte seguía conmigo: me tocó ventanilla y fue una experiencia increíble.


Ver Madrid y la meseta castellana desde el aire es muy raro, una tierra recontra amarilla toda parcelada y los arbolitos que desde arriba se ven como bolitas verdes (me acorde mucho del Santi y del Google Earth :) )



Cruzamos los Pirineos y se empezó a nublar, fuimos pila de rato por arriba del tiempo con un colchón de algodón por debajo nuestro... hasta que las nubes empezaron a ponerse negras y espesas y el avión comenzó a temblar. Me asusté bastante, el estómago hecho un nudo como en una montaña rusa a lo bestia, y en eso comenzó el descenso y fue peor. Cuando aterrizamos en Paris llovía, y al tocar el suelo muchos pasajeros aplaudieron al piloto. Recién ahí fui consciente de que habíamos pasado por una feita.

Llegamos a Paris, y fuimos todos a esperar nuestras valijas.... yo sabia que era muy difícil que la mía estuviera allí y efectivamente nunca apareció. No fui la única, los padres de las nenas francesas tampoco tenían todas sus valijas, así como tampoco unos venezolanos que venían de Caracas. Nos juntamos y fuimos a reclamar todos juntos (por suerte, porque mi francés pobre y oxidado no estaba como para interactuar así de primera con un problema). Por suerte el señor de la compañía nos atendió muy bien, dejé sentada mi denuncia y encaré para Paris (porque el aeropuerto de Orly a donde llegamos queda lejos).

Me compré el ticket en una máquina que acepta de todo, hasta billetes!!! Había muchas de estas máquinas, y un negro que las limpiaba (cero empleados). Tuve dudas acerca de donde tomarme el bus, así que pregunte y después volví a preguntar si era el correcto y donde me tenía que bajar. Con esto me ayudo una muchacha que volvía a su casa que me indico todo lo que tenia que hacer y resultó bastante simpática, contradiciendo la imagen popular del parisino antipático.

Llegue a la Cité U a las 17:00 y me encontré con que el edificio de entrada es realmente hermoso e impactante. La Cité está dentro de un parque precioso de 30 hs, con una vegetación espectacular que recuerda un poco a nuestro Prado. Había muchas personas paseando, otros corriendo, jugando fútbol o tenis. Al fin di con la residencia... y con una puerta cerradísima. En eso veo que llega una china, pero no me dio tiempo a decir ni hola, se mandó para adentro con su tarjeta magnética y una cara de pocos amigos increíble. En eso veo un cartel que dice que la recepción de la residencia no es ahí, sino que enfrente. Enfrente implicaba caminar como 3 cuadras por un pasaje aéreo por encima de un bulevar de 8 carriles.

Llego a la recepción y me encuentro a un turco-indio hablando por fono en un idioma incomprensible. Para ese entonces ya tenia bastante calor (toda sudada por haberme puesto la campera para no mojarme), tenía hambre y sobre todo mucho sueño.

Cuando el recepcionista se dignó a cortar no resulto tan antipático, pero zas! mi expediente no estaba allí por lo que no tenia habitación asignada. Por suerte la embajada me había reservado habitación en otro lugar, pero no tenia la dirección impresa (que boluda no?). Le pregunte si conocía este lugar, y obviamente me dijo que no. Por suerte me pasó un buen pique son respecto a las llamadas de teléfono, me dijo que comprase una tarjeta EuroLatina por 7.5 euros que rinde muchos minutos (a España 400). Fui a comprar la tarjeta, y además buscaba un lugar para chequear en mi mail la dirección que buscaba... y no había nada, todo cerrado por el maldito 15/8. Empecé a sentir la desolación, la inseguridad. En fin, estaba sola, sin valija para poder cambiarme la bombacha y hacerme un mate y además no tenia donde dormir!!!!

Volví a la residencia y el turco-indio se había ido...

Comencé a caminar sin rumbo por el parque, cual pollo mojado. En la casa de Argentina nadie respondió y cuando iba saliendo de la Cité veo a dos pibes hablando en español.... y los encaré. Les pregunte si conocían este lugar, y no , y si conocían algún lugar con internet, y no porque era feriado. Pero eran mejicanos, estaban en la Cité, y se ofrecieron a dejarme chequear mail en su residencia. Los acompañe a comprar unas chelas como dicen ellos, porque tenían una fiesta, y luego fuimos a chequear el mail. Antes de que piensen mal eran 2 mejicanos chaparritos, muy típicos y feuchos, pero si no hubiera sido por ellos no se que hubiera hecho. Conseguí la dirección, me tome una chela, y les deje mi mail para seguir en contacto. Me ayudaron a buscar la dirección, que por suerte era re cerca de donde estaba, y arranque a caminar.

Al fin di con el hostal!!!! Tengo reserva hasta el lunes, y me dieron tickets para comer. Compre shampoo y jabón y me di terrible baño. Baje a llamar por fono por la valija... y me dijeron que no tienen la menor idea de donde esta!!!!!. Le dije que que mierda voy a hacer, que no tengo nada conmigo, me dijo que la compañía cubre gastos de cosas imprescindibles hasta 100 euros, guardando boletas. Para cuando corte y me dispuse a cenar... chan, ya había cerrado el comedor (que cierra 8:30). buahhhhhhhhh

Así que me compre una coca y unas papas chips, mande un mail diciendo que estoy viva, y me vine a mi habitación a escribir, leer y escuchar algo de música. Y acá estoy bastante cansada y deseando que aparezca la puta valija.

Mis planes para mañana: levantarme temprano para poder desayunar (:D), ir a la Cité a ver si apareció mi dossier y luego ir al Crous a cobrar la beca. Si el dossier no aparece tendré que negociar alojamiento con el Crous... pero eso será mañana. De tarde, si la valija no llegó, me voy a comprar algo de ropa (bombacha y camiseta) y un shampoo un poco mejor que este es una mierda jajaja

A demain mes amis.

1 comentario:

Alexander Sklar dijo...

Lorelore! que lindo leerte! es como escucharte pero sin sonido! escrib
is como una nena chica pero con mas vocabulario! me encanta ! :D
Alexito al éxito